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Se Armó la Nota

Mientras Veracruz lidia con hospitales desabastecidos, carreteras colapsadas y una ola de violencia que no da tregua, la gobernadora Rocío Nahle García y su gabinete aprobaron un incremento salarial del 25% en el Proyecto de Presupuesto de Egresos 2026. La decisión, disfrazada bajo el eufemismo de una “actualización de tabuladores”, representa un aumento que raya en la provocación para una población que sobrevive entre carencias y abandono.El nuevo documento financiero del gobierno estatal establece que el salario mensual neto de Nahle pasará de 67,800 a 84,750 pesos, un alza de 16,950 pesos. Lo mismo ocurrirá con los secretarios de despacho, cuyos sueldos crecerán en el mismo porcentaje, rebasando los 80,000 pesos mensuales.En conjunto, el gasto del gobierno en “servicios personales” —sueldos, compensaciones y prestaciones— se inflará en 2,758 millones de pesos respecto a 2025. Ese monto equivale a tres veces el presupuesto anual de varios hospitales regionales, o a la reparación integral de las carreteras destruidas por las lluvias de este año.Mientras tanto, las dependencias más críticas —salud, educación y seguridad— siguen reportando recortes, rezagos o promesas que no se cumplen.Veracruz: el contraste más dolorosoLos datos hablan por sí solos.Veracruz se mantiene entre los cinco estados con mayor incidencia de extorsión y secuestro según cifras oficiales.Los hospitales de Poza Rica, Coatzacoalcos y Xalapa arrastran meses con falta de medicamentos básicos y equipo médico inservible.Y en infraestructura, más de 1,200 kilómetros de carreteras estatales permanecen en condiciones críticas o intransitables, de acuerdo con reportes de la propia SIOP.Nada de eso recibió un incremento proporcional en el presupuesto. Pero los salarios de la cúpula sí.El argumento oficial de que se trata de una “actualización de tabuladores” es una excusa burocrática que esconde una realidad política: el poder se sirve a sí mismo primero.La supuesta austeridad republicana quedó reducida a eslogan.La llamada Cuarta Transformación, en Veracruz, parece haberse convertido en la transformación de las nóminas.La gobernadora Nahle se coloca así en el espejo de los mismos gobiernos que su movimiento decía combatir: los que exigen sacrificio al pueblo mientras se reparten privilegios en lo oscuro.