La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, lanzó un mensaje contundente sobre la crisis en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV): los adeudos a maestros no son responsabilidad del Estado, sino de una fundación privada que no ha cumplido con sus obligaciones, pese a operar en edificios públicos.
En su conferencia de este día, Nahle fue clara: la fundación es la que no ha pagado, y esa omisión ha provocado la incertidumbre laboral, protestas y el deterioro institucional. Por ello, advirtió que una universidad que usa infraestructura pública no puede seguir siendo manejada con opacidad por privados.
La mandataria confirmó que ya hay denuncias en curso y que el sábado se realizó una reunión con Sefiplan, el sector educativo y la fundación para revisar números y definir cómo se cubrirán los adeudos. “Tienen que pagarle a la gente”, sentenció.
Nahle respaldó al nuevo rector —a quien calificó como un perfil sólido— y subrayó que el problema no está en la rectoría, sino en la fundación que retuvo pagos mientras la universidad seguía operando y cobrando.
Alumnos: NO PAGUEN
Como medida inmediata y para cortar el flujo de cobros mientras se aclara el manejo del dinero, la gobernadora anunció la creación de una cuenta especial y pidió de manera expresa a la comunidad estudiantil:
No pagar inscripciones ni ningún otro concepto hasta nuevo aviso, al menos hasta el 8 de enero.
El mensaje es directo y sin matices: primero que la fundación cumpla, luego que se normalicen los pagos. “Vamos a ordenar la universidad”, afirmó Nahle, dejando abierta la puerta a cambios de fondo para evitar que intereses privados vuelvan a poner en riesgo salarios, alumnos y la credibilidad de la UPAV.
La advertencia queda sobre la mesa: si hubo uso de recursos y espacios públicos sin cumplir con los trabajadores, habrá consecuencias. Y mientras tanto, los estudiantes no deben pagar.