Tras el nombramiento del nuevo rector de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV), Rodolfo Torres Velázquez, el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued Bardahuil, aseguró que ahora sí se dará salida a los trámites atorados: emisión de títulos, regularización de alumnos, pagos pendientes y demás procesos que mantuvieron a miles de estudiantes en la incertidumbre.Pero mientras el gobierno promete destrabar el problema, nadie responde por el vacío millonario que dejó la administración anterior… ni por los registros escolares desaparecidos.💸 Millones en cuotas que “no aparecen”Los alumnos pagaron inscripciones, reinscripciones, servicios escolares y trámites oficiales. Es dinero real, de miles de estudiantes. Son millones los que ingresan cada ciclo.Si esos recursos hubieran sido manejados con transparencia:no habría pagos atrasados, no existirían alumnos “dados de baja” sin razón, no faltarían títulos por firmar, y no habría un sistema colapsado que no reconoce depósitos.La pregunta es inevitable:¿Dónde quedó ese dinero?🧾 Registros incompletos y alumnos borradosLas denuncias se acumularon durante meses:alumnos que desaparecieron de la plataforma,pagos que no se registraron,grupos completos sin validez académica,docentes sin recibir honorarios,documentos oficiales detenidos sin explicación.Esto no se resuelve solo con “destrabar trámites”.Aquí hubo una administración que permitió un caos financiero y académico.⚠️ ¿Y el ex rector? ¿Habrá sanciones?El nuevo rector inicia funciones. Sí.Pero ¿quién responderá por el desastre que heredó?Si solo fue desorden administrativo, que lo expliquen.Si hubo malos manejos o desvíos, la obligación del gobierno es auditar y sancionar.Dejar todo en el olvido sería encubrir.🗣️ Los estudiantes exigen respuestasAntes de celebrar la llegada del nuevo rector, los alumnos quieren claridad:¿Qué pasó con su dinero?¿Quién permitió que se borraran registros?¿Habrá investigación o solo cambio de nombre?¿Se recuperará lo perdido o solo se “seguirá adelante”?
Resolver trámites es necesario. Rendir cuentas es indispensable.
Mientras no haya una explicación concreta del desorden financiero y académico, la UPAV sigue en deuda con su propia comunidad.