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Se Armó la Nota

Una denuncia fuerte sacude al Congreso de Veracruz. El diputado Héctor Yunes Landa acusó públicamente que la mayoría de las despensas compradas con el sueldo donado por los diputados locales —una medida que supuestamente buscaba apoyar a las familias damnificadas por las recientes lluvias en la zona norte— fueron devueltas a Xalapa y bajadas en el propio Congreso, en lugar de entregarse a quienes más lo necesitaban.“Por la prisa de entregarlas y regresarse enseguida al confort de sus casas, las tuvieron que regresar a Xalapa y bajarlas en el Congreso. Espero no las guarden para después usarlas en las próximas elecciones”, expresó Yunes Landa, dejando entrever una dura crítica al manejo político que —según él— se estaría dando a los recursos destinados a la población afectada.El señalamiento no es menor: los diputados de Morena habían anunciado con bombo y platillo la donación de una parte de su salario como gesto solidario. Sin embargo, si las despensas efectivamente quedaron almacenadas en el Congreso, la ayuda social habría terminado convertida en un acto simbólico, inútil y potencialmente manipulable.El reclamo del legislador priista pone en evidencia una contradicción entre el discurso y la acción: mientras las familias damnificadas esperan apoyos urgentes, los paquetes de víveres —adquiridos con recursos públicos— permanecerían guardados bajo llave en Xalapa, sin cumplir el propósito de aliviar el hambre o la necesidad de quienes lo perdieron todo.La crítica de Yunes Landa va más allá del hecho logístico: cuestiona la ética y la intención detrás de los actos de “solidaridad” del partido en el poder. La posibilidad de que las despensas sean utilizadas en un futuro proceso electoral no solo empaña el propósito de ayuda, sino que vuelve a colocar sobre la mesa un viejo vicio de la política mexicana: el uso de la necesidad como herramienta de control y propaganda.En un estado donde los desastres naturales golpean con frecuencia y las comunidades más vulnerables dependen del cumplimiento de promesas gubernamentales, guardar la ayuda es igual a negarla. Y si el Congreso de Veracruz se ha convertido en almacén de despensas no entregadas, la indignación de Yunes Landa es más que justificada.Porque en política —y más aún en tiempos de emergencia— las acciones hablan más que los discursos, y una despensa guardada en el Congreso no alimenta a nadie.