El senador de la República Gerardo Fernández Noroña volvió a hacer lo que mejor domina: descalificar.En redes sociales aseguró que la marcha de este día fue un “fracaso absoluto” y que “la derecha no tiene el respaldo del pueblo”, como si repetir etiquetas una y otra vez alcanzara para borrar el hartazgo que miles de ciudadanos expresaron en las calles.Pero sus palabras no sorprenden. Lo que sí revelan es el síntoma más claro del actual gobierno: la incapacidad total para reconocer el descontento social. Ante cualquier señal de crítica, la respuesta oficial es la misma: negar, minimizar, etiquetar y atacar. Y para eso siempre está disponible el mismo coro de voceros.Noroña reduce a “derecha” a todo aquel que exige seguridad, justicia, transparencia o un gobierno que deje de justificarse. Es más fácil insultar al ciudadano que admitir que las cosas no van bien. Es más cómodo inventar enemigos que asumir errores.Y ese es el verdadero problema: la Cuarta Transformación no solo se niega a corregir, también se niega a ver. Prefiere construir su propia versión del país antes que enfrentar la realidad que la gente vive todos los días.Mientras miles marchan por desesperación, desde el poder se responde con soberbia.Mientras el país exige soluciones, ellos repiten discursos.Mientras la gente levanta la voz, un senador de la República se burla desde su celular.La marcha ocurrió, la inconformidad es real…lo único que parece “fracasar absolutamente” es la capacidad de este gobierno para escuchar.