La situación dentro de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV) sigue encendiendo alarmas. Tras la denuncia presentada por el Gobierno del Estado ante la Fiscalía, llegaron a este medio denuncias ciudadanas anónimas que describen un ambiente de temor, sospechas internas y un silencio institucional que parece más encubrimiento que casualidad.
“Esto no lo hizo un novato”: trabajadores señalan un borrado ‘quirúrgico’
Personas que laboran dentro de la UPAV, quienes pidieron anonimato por miedo a represalias, afirman que el borrado de matrículas, calificaciones, pagos y nóminas no fue un accidente, sino una operación precisa.
“Quien entró al sistema sabía exactamente qué tocar”, denuncian.
Estas versiones no han sido confirmadas oficialmente, pero reflejan el clima de desconfianza que se vive dentro de la institución.
Nombres que se repiten en pasillos: Elizabeth N. y José Eduardo N.
En la denuncia enviada a este medio se mencionan, de forma reiterada dentro de los pasillos de la UPAV, los nombres de Elizabeth N., quien formaba parte del área técnica, y José Eduardo N., su pareja, señalado por trabajadores debido a su perfil profesional en sistemas y análisis de datos.
Hasta el momento, la autoridad no ha emitido señalamientos formales hacia estas personas, pero sí existe una exigencia clara de que se investiguen todos los perfiles con acceso privilegiado dentro de los sistemas institucionales.
Los denunciantes subrayan que estas menciones surgen de rumores internos y conversaciones entre trabajadores, no de información oficial.
“No existe el borrado perfecto”: técnicos presionan por transparencia
Especialistas que aportaron información a esta denuncia ciudadana aseguran que:
“Todo sistema deja rastro. Siempre queda registro de la última mano que lo tocó.”
Hasta este momento, esa información no ha sido revelada públicamente, lo que alimenta la suspicacia en toda la comunidad UPAV.
Los denunciantes piden a la gobernadora Rocío Nahle García y a la Fiscalía del Estado que la investigación sobre el presunto saqueo digital sea exhaustiva.
La preocupación más grande es que haya figuras protegidas dentro de la estructura institucional que puedan interferir en el proceso.
Lo único que pide la comunidad universitaria es Transparencia total.